- Nicolás Salas -

Caracterizado por tratar temas como la violencia eclesiástica, el abuso animal, y la percepción de la vida. Su fuerte contenido visual; metafórico y surrealista, hace de sus trabajos una experiencia completa para los espectadores.

Integra de manera nativa la oscuridad en el papel negro, óleos, y esculturas metálicas, y protagoniza a la especie animal, cual musa del cuerpo humano constantemente adorado en la historia del arte.

La violencia como una constante natural, fue uno de los conceptos que a Salas más llamó la atención, por ser continuamente apartada de la realidad. Cerrar los ojos ante esta nos margina del discernimiento. Cuando inevitablemente se presenta ante nosotros y nos damos cuenta cómo funciona todo, el choque es un encuentro entre la vida y la muerte, la eterna pugna entre las especies, la vileza del origen, o el nacimiento mismo: del cuerpo, de la tierra.

Y de pronto, todo está manchado de sangre, bella y vital, la que nutre el suelo en el que estamos parados. Enterrados los cadáveres, y sobre ellos nuevos, verdes brotes.

La violencia como una constante natural, fue uno de los conceptos que a Salas más llamó la atención, por ser continuamente apartada de la realidad. Cerrar los ojos ante esta nos margina del discernimiento. Cuando inevitablemente se presenta ante nosotros y nos damos cuenta cómo funciona todo, el choque es un encuentro entre la vida y la muerte, la eterna pugna entre las especies, la vileza del origen, o el nacimiento mismo: del cuerpo, de la tierra.

Y de pronto, todo está manchado de sangre, bella y vital, la que nutre el suelo en el que estamos parados. Enterrados los cadáveres, y sobre ellos nuevos, verdes brotes.

Oscuridad, inherente a la naturaleza animal. Imperecedera, acechante de la luz. Silenciosa, incógnita, reveladora del inconsciente; espasmo innato de miedo, cual pieza detonante del engranaje de la mente. Espacio infinito y conjunto personificado, que al observarse cobra vida y reclama la tuya.

Oscuridad, inherente a la naturaleza animal. Imperecedera, acechante de la luz. Silenciosa, incógnita, reveladora del inconsciente; espasmo innato de miedo, cual pieza detonante del engranaje de la mente. Espacio infinito y conjunto personificado, que al observarse cobra vida y reclama la tuya.

Nicolás Salas

1994-20XX

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